Vida y cultura: El Hanal Pixán en Yucatán.

Fecha de publicación: 31 de octubre del 2019



México se destaca entre otros países del mundo por ser un destino rico en cultura y tradiciones. Gracias a sus creencias, en México el vínculo familiar es una característica muy importante que rige en mayor parte, el estilo de vida de las personas. Durante el mes de octubre y noviembre se hace más visible esta peculiaridad. La multiculturalidad se encuentra presente en cada uno de los estados de la república, teniendo cada uno, diferentes maneras de festejar y recordar a sus familiares difuntos.

El día de muertos fue declarado en 2003 como patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, debido a su importancia como una de las expresiones culturales más antiguas y más representativas de los grupos indígenas del país.

En la península de Yucatán, las celebraciones del día de muertos empiezan el 1 de noviembre y culminan dos días más tarde. Durante estas fechas se realiza la celebración del Hanal Pixán, una tradición dedicada al honor y memoria de los ancestros de cada familia, por medio del montaje de altares adornados con flores, dulces típicos, objetos preciados y fotografías de los difuntos.

Pero, ¿cómo surgió la tradición? Los mayas consideraban que las almas de los muertos regresaban a la tierra a fines del mes de octubre para visitar a sus familiares y recibir las ofrendas que estos habían preparado con anticipación. La principal finalidad de la tradición maya es alimentar las almas entregándoles la esencia de los alimentos.

Las ceremonias del Hanal Pixán cuyo significado en castellano es literalmente “comida de las almas”, comienzan con el festejo de los niños difuntos. Durante este festín, se colocan las ofrendas en un altar decorado con muchos colores, dulces, flores silvestres y por supuesto, juguetes. Los guisos se sirven en platos pequeños y en cantidades adecuadas para los niños.

Un dato curioso es que, en varias comunidades aledañas, durante esas fechas, se protege a los niños vivos de los espíritus de los niños difuntos, ya que se cree que suelen hacerles bromas o travesuras. Por eso mismo se les coloca un listón rojo en el brazo derecho para que no se los lleven. Los habitantes también atan a los animales domésticos para que no perturben el camino de las ánimas.

El segundo día es dedicado a las almas de los difuntos adultos, según la tradición, para realizar el “altar de ánimas grandes” se debe colocar un mantel blanco, así como imágenes de santos, sin olvidar la fotografía de la persona fallecida.

En cuanto a la comida que debe ser colocada en los altares, el mucbipollo también conocido como Pib, es el más tradicional de los alimentos y se trata de una especie de tamal elaborado con masa de maíz con espelón, relleno de carne, tomate y epazote que se mezcla con K´ol (atole condimentado) envuelto en hojas de plátano y enterrado (para cocinarse bajo tierra a baño maría).

También se suelen poner algunos frutos representativos de la región yucateca, como la jícama, yuca con miel, camote y mandarinas. Una tradición es hacer una mezcla con los frutos de temporada llamado Xek, para repartir después del rezo que se realiza para llamar a las almas. Los incensarios de barro o latón tampoco pueden faltar, al igual que las veladoras ya que, según la creencia, sirven para iluminar el camino de los difuntos.

En muchos hogares se suele colocar el altar dedicado al “ánima sola”, para todos aquellos difuntos que no tienen a nadie que se acuerde de ellos en la tierra ya que no tienen familiares. Esta ofrenda se pone sobre una mesita con un mantel blanco acompañado de un vaso de agua y un plato de comida, iluminados con una vela grande que ilumine su camino.

Se celebra a “los fieles difuntos” como si estuvieran vivos, se les espera con cariño, por eso se preparan los hogares con días de anticipación. Los Yucatecos suelen aprovechar para arreglar sus jardines, cocinar deliciosos platillos típicos y lavar la ropa, para no “dejarle” trabajo a las ánimas. Se trata de una tradición que ha pasado de generación en generación.

¡Vive la experiencia!

Cada año sin excepción en la península de Yucatán se acostumbra celebrar el Hanal Pixán para conservar la tradición, es por eso que se promueve en las escuelas e instituciones públicas mediante las autoridades gubernamentales, eclesiásticas y civiles.

De la misma manera, desde hace algunos años, se realiza en la ciudad de Mérida el “Paseo de las ánimas” que consiste en un camino adornado con altares tradicionales que parte desde “La Ermita” ubicada en el centro de la ciudad hasta el “Panteón Florida”.

Gracias al gran número de altares que se exponen durante esas fechas, muchos visitantes aprovechan para conocer la capital yucateca y empaparse de la cultura del sureste mexicano, ya que resulta una verdadera oportunidad para conocer una de las más importantes tradiciones vigentes del mundo maya. Definitivamente una tradición que no te deberías de perder.

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